Recordamos la obligatoriedad de los centros públicos de crear bancos de libros y la voluntariedad para las familias

La Confederación Gonzalo Anaya de AMPA de la Comunidad Valenciana ha agradecido el trabajo de los equipos directivos y docentes, por la carga extra de trabajo que supone la puesta en marcha de los bancos, y ha recordado que los centros públicos están obligados, según la normativa, a llevarla a cabo, y que la colaboración de las AMPA y las familias es, voluntaria, si bien animan a estas a participar, ya que redunda en su beneficio por suponer un alivio económico y contribuir al desarrollo de valores de solidaridad y medioambientales.

También ha valorado de forma positiva la iniciativa de la Conselleria de crear los bancos de libros por cuanto suponen de avance importante hacia la gratuidad de la enseñanza obligatoria y la concienciación social, económica y medioambiental acerca de la necesidad de reutilizar los materiales.

Declaraciones inexactas de la patronal

En este sentido, ha aclarado que los bancos de libros que se crearán a partir del curso próximo supondrán la práctica gratuidad de estos materiales para las familias, ya que se ha previsto la reposición o renovación de los ejemplares cuando sea necesario y además se costearán nuevos libros para 1º y 2º de Primaria  y para los cursos de ESO donde el cambio legislativo obliga a una variación en las ediciones.

Por eso considera inexactas las declaraciones de la patronal Escuelas Católicas, que han aludido a una insuficiente dotación que supondrá un coste para las familias. Esta organización ha señalado que la tasa de reposición (del 10% en Primaria y del 15% en Secundaria sobre un coste medio por lote de libros de 175 y 278 euros, respectivamente) se aplicará por alumno, de forma que, por ejemplo, para un alumno de Primaria sólo podría reponerse material por valor máximo de 17,5 euros, lo que no resulta bastante. Sin embargo, este argumento es erróneo, ya que la tasa se aplica de forma global a las necesidades del centro y se destinará a aquellos casos donde sea preciso. De este modo, un centro con 300 alumnos de Primaria recibirá un máximo de 5.250 euros para la compra de los ejemplares en los cursos donde se tenga que reponer o renovar.

La patronal se pregunta qué pasará cuando en un curso los alumnos no dispongan de libros suficientes porque hayan entregado más lotes de los que han recibido para ese nivel. La Orden que regula los bancos es clara: se prevé la reposición “por insuficiencia de ejemplares cuando el centro no disponga de ejemplares necesarios para el número de alumnos/as participantes en el programa, matriculados en un curso concreto”. Asimismo, se contempla el deterioro y la pérdida, así como la renovación de libros de texto y material curricular cuando transcurrido el período mínimo de vigencia de estos (periodo en que las editoriales no pueden cambiar los manuales) el centro decida optar por otros materiales. También cuando transcurrido el período mínimo de cuatro años de vida útil de los libros o material reutilizados en el banco, el centro deba adquirir materiales nuevos. Además, se prevé la renovación por adaptación a las materias de nueva implantación (como ocurrirá ahora con la LOMCE en ESO) o por cambio en la modalidad lingüística.

Por otro lado, Escuelas Católicas plantea qué pasará con los cuadernos de ejercicios de asignaturas como música e inglés, que no son reutilizables. También este punto está previsto en la Orden: “los libros de texto en soporte impreso que vayan acompañados de material complementario (workbook, cuaderno de ejercicios…) que no se vendan por separado y que ya figuran en la Programación General Anual serán financiados por el programa para el curso 2016-17”.