Gonzalo Anaya (Burgos 1914- Valencia 2008), maestro desde los años de la Segunda República, doctor de Filosofía, catedrático de Filosofía en institutos y escuelas de Magisterio desde 1953, ha ejercido una larga tarea profesional, primero en Santiago de Compostela y desde 1973 a la Escuela de Magisterio de Valencia. Es miembro del Departamento de Sociología de la Universidad de Valencia y profesor emérito desde 1985 a 2002. En 2004 le fue otorgada la Medalla de la Universidad de Valencia. Anteriormente, el gobierno del Estado, le concedió, por la larga duración y la intensa actividad docente, la Medalla de Plata al Mérito del Trabajo. Y, es que el profesor Anaya ha ejercido muchos años como profesor, estudioso y crítico de la educación. En su reflexión sobre la enseñanza siempre ha tenido presente los contextos concretos de la actividad docente en las escuelas, los problemas prácticos y cotidianos de la vida en las aulas y su concepción educativa siempre ha estado ligada al saber, a la ciudadanía y a la emancipación humana.
Su visión de la educación lo ha empujado a comprometerse con toda una serie de experiencias innovadoras, de intentos de mejora, de intervenciones prácticas, y ha hecho que nada le sea ajeno en el mundo de la educación. Y por ello, ha obtenido un amplio reconocimiento de todos los sectores del mundo educativo.
Concretamente, los padres y madres de la escuela pública de la Comunidad Valenciana llevamos su nombre en la Confederación que nos representa y que es el máximo ente de nuestro movimiento asociativo. Desde la fundación de las federaciones, el profesor Gonzalo Anaya nos ha mostrado un camino inagotable de defensa de la escuela pública, de una escuela al servicio del pueblo, una escuela educativa, universal y básica, una escuela que se ha que reinventar teniendo en cuenta el saber crítico que, siempre, Gonzalo Anaya ha defendido, como su largo compromiso con la renovación pedagógica; base de su pensamiento. Con Gonzalo Anaya, hemos aprendido de su enriquecedora e instructiva conversación, durante todo el tiempo, que hemos tenido el privilegio de compartir en la FAPA y también de las sabias reflexiones en el seno del Consejo Escolar Valenciano, del que ha formado parte, desde su creación, como persona de reconocido prestigio en el mundo educativo. Hemos aprendido de su compromiso cívico, de su desafío vital por una calidad en la educación y por una ciudadanía crítica, hemos aprendido de un maestro en mayúsculas que hoy es el referente, el símbolo de los padres y madres de la escuela pública de la Comunidad Valenciana.