La marea amarilla de la escuela pública valenciana contra la política educativa del Consell amenaza con convertirse en un maremoto. El presidente de Escola Valenciana y uno de los miembros más activos de la Plataforma per l´Ensenyament Públic, Diego Gómez, se mostraba ayer exultante ante el "éxito rotundo, el acto de intencionalidad cívica en defensa de una escuela pública menospreciada por una política antidemocrática", expresó Gómez.
Con todo, en medio de la resaca por la masiva protesta del sábado -unas 50.000 personas, según diversas estimaciones- la pregunta a la Plataforma es: "Y ahora, ¿qué?". El primer paso del colectivo será la reunión de hoy para valorar la manifestación. Pero no se quedan ahí.
El presidente de Escola Valenciana insistió en la petición de entablar una negociación con el propio presidente de la Generalitat, Francisco Camps. "Primero, debe tomar la iniciativa porque la conselleria no ha dado respuestas a las peticiones de la Plataforma; segundo, debe paralizar la orden de EpC en inglés y luego negociar los problemas de infraestructuras, equipamientos, formación..." de la educación valenciana. "Y si sigue la prepotencia, el siguiente paso será la huelga general", prevista para el 17 de diciembre, advierte.
Ante esta situación, desde la conselleria no quisieron valorar la protesta del sábado, pero sí indicaron que se elaborará una propuesta de la moratoria que se está negociando -sobre la base de las propuestas de las partes consultadas- y volverán a reunirse con ellos (aún no hay fecha).
Por otro lado, el Sindicat de Treballadors de l´Ensenyament (Stepv) exigió ayer al Consell que escuche a la "mayoría social" que ayer se manifestó para pedir un cambio en la política educativa. Además, el sindicato desmintió que no firmara el comunicado pactado por la Plataforma que se leyó al terminar la manifestación de ayer. |