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Ante la decisión de volver a las aulas con presencialidad total al acabar las vacaciones de Navidad, la Confederación de AMPA Gonzalo Anaya expresa lo siguiente:
La presencialidad total en las clases de nuestras hijas e hijos es incuestionable, con lo cual valoramos positivamente la decisión de CC. AA y ministerios porque garantiza el derecho a la educación y a la equidad. Respecto de la petición de los protocolos sanitarios para el 10 de enero, realizada por la Generalitat Valenciana a los Ministerios de Sanidad y Educación, esperamos que se concreten si así lo consideran necesario los expertos sanitarios como ya se ha hecho durante toda la pandemia en las diferentes actualizaciones.
A la vuelta de vacaciones de Navidad, el alumnado tiene que retomar la actividad educativa con toda la normalidad y con las medidas de protección oportunas reguladas en los planes de contingencia y protocolos sanitarios. Las razones son las siguientes:
1) Los centros educativos han demostrado la seguridad, a lo largo de este tiempo de pandemia, gracias al esfuerzo del profesorado, alumnado y familias y el cumplimiento de las normas sanitarias y los protocolos establecidos.
2) La brecha digital es todavía una realidad tanto en lo referente a los dispositivos domésticos como las habilidades digitales de un sector de la población y esto provoca desigualdades inaceptables en el acceso a la educación y que un amplio sector del alumnado se podría ver perjudicado, como ya pasó en 2019.
3) El cierre de escuelas sin el aislamiento del resto de la sociedad comportaría un mayor riesgo de contagio y extensión de la COVID, como ya nos han explicado los expertos sanitarios en ocasiones anteriores.
4) Existe un problema social y emocional en la infancia cada vez más significativo, como consecuencia de la pandemia, que se podría ver agravado si se cerraran las escuelas nuevamente.
5) La conciliación familiar y laboral sería literalmente imposible e inalcanzable con un nuevo cierre.
6) Detectamos un nivel de dependencia de las redes sociales y dispositivos digitales preocupantes en la infancia y en la adolescencia. El cierre de las aulas volvería a limitar el ocio, las actividades deportivas y culturales y las interacciones de niños y niñas necesarias para a su desarrollo personal y emocional. Se reforzaría nuevamente el uso de las nuevas tecnologías y su exposición en la población infantil.
7) La vacunación del alumnado y la tercera dosis del profesorado tiene que servir para mantener la tranquilidad en los centros educativos y ampliar la protección de la comunidad educativa.